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sábado, 18 de marzo de 2017

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Raipaquistas y raipaquistos del mundo. Mis ilusiones se encuentran bajo los escombros. Los mismos escombros que ahora mismo cubren el fornido cuerpo de mi Raimundo Ulloa. Los mismos escombros que esos guionistas que una vez nos subieron a lo más alto, han explotado en nuestra cara, sepultando lo que podría haber llegado a ser el segundo día más importante en la vida de tod@ raipaquist@ de pro. (El primer día más importante fue el del raipapolvo en ON, por supuesto).


Y digo yo, ¿cómo os atrevéis? ¿No habíamos firmado una tregua? ¿No existe acaso documento gráfico de esa paz entre ustedes y nuestra Emer? ¿Qué le digo yo ahora a esa pobre mujer? ¿No se dan cuenta de los años que tiene, y que este sobresalto puede llevarla a la tumba? ¿Cómo le explico yo que nuestro Rai está desaparecido bajo una pila de escombros? ¿Que la Paca se puede quedar viuda antes de haber celebrado que se había casado con el amor de su vida? ESta foto, dudo que vuelva a repetirse próximamente...


Y espérate. Porque tiene bemoles la cosa. Que no conformes con eso, una entra inocentemente en la página de Atresmedia para poder ver el capítulo, con el corazón encogido por la que se le viene encima. Y se topa con el siguiente titular:

“Emilia, destrozada al imaginar a Raimundo muerto”.


¿Perrrrrrrrrrdona?

Emilia.

Osea. Emilia. La hija. Que vale que sí.

Pero… Emilia.

Me estoy calentando y no para bien.

¿Emilia? ¿En serio?

Recapitulemos. Francisca y Raimundo acuden a una pequeña parroquia perdida de la mano de Dios, donde apenas entran cuatro gatos. Más guapos y elegantes que un pincel. Como jamelgos (Fe dixit. Vale, solo lo dijo de Rai, pero yo incluyo a Francisca). Ambos ilusionados como dos chiquillos. Cuchicheando mientras el cura ejerce su labor. Deseando acabar prontito para comenzar con la noche de bodas. (Bueno, quizá esto es más deseo nuestro, pero estoy segura de que en la mente de los dos estaba este pensamiento). Sabiendo que después de un porrón de años POR FIN van a cumplir su sueño de convertirse en marido y mujer. Que lo han llevado todo con absoluto secreto para no despertar las represalias de Garrigues. Que Raimundo no se lo ha contado ni a su hija. Que todo se derrumba y nuestra Paca está desesperada porque su amor se quedó sepultado…

¿Y tenéis los santos @#$%#@$ de poner “Emilia, destrozada al imaginar a Raimundo muerto”?

Es cierto. Francisca ha de estar descojonada. Nótese la ironía.


En fin. Comienzo a describir la escena, porque si pongo por escrito todo lo que pienso, nos cierran el blog.

Todo es caos y confusión. El ambiente cargado de humo y con el olor de la desgracia impregnando hasta el último rincón del lugar. Francisca intenta incorporarse. Confusa. Desorientada, aunque en su mente seguro queda el recuerdo de que su último pensamiento antes de que lo que fuese que ha ocurrido, fue para Raimundo.


Y a mí se me cae el alma a los pies viendo a esta pobre mujer en el lamentable estado en el que se encuentra. Menos mal que por lo menos, el fiel Mauricio sigue a su lado protegiéndola, como siempre. Él trata de ponerla a salvo, consciente de que han sido víctimas de un atentado.

INCISO: Garrigues. Me encantas, tienes unos ojos preciosísimos. Eres más malo que la tiña, pero chato… te has pasado. Puede que me gustes, pero no superas a mi Rai. ¿Cómo te atreves? ¿Cómo osas? Escuchar a Francisca gritando desgarrada, llamando a su amor… es que no te lo pienso perdonar. Ni que hayas atentado contra mi Ulloa. JAMÁS. I WILL NEVER FORGIVE YOU.

Mauricio solo consigue apartarla hasta un lugar seguro, con la promesa firme de que regresará sobre sus pies para rescatar a Raimundo.


Por favor, qué disgusto llevo encima. ¡Cómo os encanta fastidiar las bodas! Que a ver, si no os gustan (tampoco yo soy muy devota de los bodorrios…) pues yo que sé, chafáis el brindis o ponéis cara de amargados mientras os quedáis en un rincón. Pero lo vuestro es que no tiene nombre.

Mauricio consigue poner a salvo a su señora, y regresa a la iglesia en busca de Raimundo. Hay que ver el hombretón… WE LOVE MAURICIO. Pon un Mauricio en tu vida. Mauricio Raipaquista.

Mientras, Francisca parece distinguir en medio de su confusión a la mano ejecutora de tal desastre. A Carmelo Leal. JÁ! Leal Mauricio. ¿En base a qué ponéis los apellidos? ¿Seguís algún criterio? Es que me parto.

Y encima pone cara de “Halaaaaa! Vaya la que se ha montado! Pues yo pensé que sería una pequeña e inocente mascletá… “(Vivan las fallas!) Sí hijo. Un petardillo de nada, ya ves tú.


Puede que Francisca ahora mismo esté más para allá que para acá. Pero cuando vuelva a su ser va a acordarse de que tú andabas pululando por allí, pequeño… Un consejo: Corre. Corre Forrest, correeeeeeee

El doctor Zabaleta acude acompañado de los civiles. Anda que ya es casualidad que el hombre estuviera cerca. Acude rápido hacia Francisca para comprobar posibles daños. Una herida superficial en el brazo. Y la malvada y pérfida Francisca, le pide que cumpla su trabajo y ayude a los heridos más graves. ¡Madre mía, qué pedazo de bruja! Ejem ejem. De nuevo, nótese la ironía. Eso sí, le ruega ayuda para Raimundo. Lloro. En serio. Qué escena se está marcando María Bouzas. PLAS PLAS. And the oscar goes to…


Mauricio regresa sin éxito, pero se lleva ayuda en esta ocasión. La de uno de los guardias que andan por allí.
Francisca recuerda lo vivido minutos antes de aquella pesadilla. De verdad que no tenéis corazón. NO OS LO PERDONO.


Tras varios minutos, ambos regresan. Pero sin Raimundo… Y Mauricio se desploma a los pies de Francisca. También él se encuentra malherido. El doctor acude a su lado y comprueba que sus heridas son más graves de lo que podían parecer en un principio, y es necesario su ingreso inmediato en un hospital. Él no desea abandonar a Francisca, pues ella quiere permanecer allí hasta que Raimundo aparezca. Las heridas de la espalda de Mauricio demuestran que la protegió con su propio cuerpo para que ella no sufriese daño alguno.


¿He dicho ya lo mucho que amamos a Mauricio? Que el pobre se gasta encima sus pocos cuartos en comprarse un traje nuevo para la ocasión y se lo destrozáis a las pocas horas… ¿Sabéis lo que es para un obrero gastarse el poco dinero que tiene en algo especial para que se malogre enseguida? Malajes.

Francisca finalmente accede a marcharse, por el bien de Mauricio, no sin antes lanzar una promesa a su amado Raimundo.


Y hasta aquí hemos llegado. Del avance y de las palabras de Emilia acusando a Francisca, me ahorro comentario alguno. Esta muchacha se debió golpear la cabeza cuando el accidente de carro de sus padres y ahora están surgiendo las consecuencias…

En fin raipaquistas y raipaquis-tos. Mis ilusiones rotas y yo os abandonamos hasta la próxima ocasión, no sin antes enviar un recordatorio a mi querida Emergilda. Inocente ella. Pobre mujer. Una señora ya entrada en años, ilusionada con la paz mundial… ¡Qué manera cruel de jugar con los sentimientos de las personas!

AGUR!